
Te digo que no me importa. Ni siquiera me incomoda.
Aunque creas que estoy, hace rato que me fui.
Me fui cuando no estabas,
cuando la casa soñaba vacía y había cenizas.
Dejé una flor de papel en la heladera
y un demonio secreto en algún lugar
que ya verás o habrás visto.
Estuve allí. Y no me importa haberme ido.
Afuera está destemplado y yo no siento nada.
Quizás cuando los pactos se incendian, el frío desaparece.
Aunque creas que sigo adentro, he salido.
Y me llevé la pureza desenfrenada en mi mirada,
el lenguaje de nuestras manos
y aquel recuerdo de las cosas que hacíamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario