
Otra vez el cuerpo
prestándose al engaño y la certeza.
Otra vez la niebla roja
de esta sangre nuestra que ama
los alaridos de la noche.
Y no habrá perdón
ni alianza posible.
Sólo las voces
de los sacrificios eternos.
¿Cuántas podría ser? ¿De qué lado de la orilla? Sólo cuerpo en espejo de otro cuerpo. Vos sabés. Mujer y más mujer. Andá leyendo.
Callarás, simularás
y tranquilos nos dejarás.
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